Pr. Alejandro Bullón.Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios. Prov. 8:7.
La
verdad tiene un precio. Muchos no están dispuestos a pagar ese precio y
optan por seguir los caminos de la mentira, de las medias verdades, o
como quiera llamarse aquello que no es cristalino y transparente.
La
mayor parte de las veces, la verdad envuelve dolor. Tal vez sea ése el
precio más alto que cobra, y como e! ser humano detesta e! dolor, es
lógico que escoja otro camino, cuyo fin es la muerte.
Es
extraño que la senda de! dolor conduzca a la vida, pero desde la
entrada de! pecado, la solución para e! problema de la muerte estaba en
e! dolor. Un corderito murió en silencio en e! jardín de! Edén y su
sangre mojó el camino de la historia hasta llegar a la cruz del Calvario
donde Jesús mismo, el verdadero Cordero de Dios, sufrió el dolor mayor
al entregar su vida en favor de la raza humana. Ese acto nos libró de la
muerte. ¿Por qué será que los hombres, queriendo huir del dolor que la
verdad incluye, caen en la mentira que es el camino de la muerte?
A
lo largo de mi vida he visto historias tristes. Vidas destruidas,
hogares deshechos, relaciones arruinadas por falta de la verdad. Los
argumentos para explicar una mentira son muchos y muy variados. "No
quería que sufrieras", "Decidí ahorrarte el dolor", "No tuve el valor",
"Creí que nunca lo descubrirías".
Salomón
fue un hombre que, además de ser inspirado por Dios, aprendió mucho con
los golpes de la vida. Por eso, en el versículo de hoy habla con
convicción. "Mi boca hablará verdad". Ninguna mentira tiene
justificación.
La
palabra "proclamar" en hebreo se atribuía a los heraldos que anunciaban
buenas nuevas cuando el ejército regresaba de la guerra, a pesar del
resultado. Buenas nuevas no son apenas las noticias agradables, son a
veces realidades dolorosas, pero solo a partir de la realidad tú puedes
arreglar el presente y encarar el futuro.
Haz
de tus palabras, palabras de verdad. No te escondas, no huyas, no te
"laves las manos", no lo dejes para mañana. Pídele a Dios que ponga amor
en tus labios. Muestra misericordia cuando expreses la verdad, pero no
la escondas por causa del dolor que puede provocar. Acuérdate del
consejo de Salomón y di como él: "Porque mi boca hablará verdad, y la
impiedad abominan mis labios".
No hay comentarios:
Publicar un comentario